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La escatalogía de la pintura

By Keith Millerr

Cuentan en mi familia (en voz baja) que de por ahí de 1940 encontraron a un tío mío en el closet, con los pañales desabrochados, la cara, las manos y la boca llenas de caca comiendo de su producción reciente. Se me ha dicho que no es del todo anormal. Los psicólogos lo ven como un deseo de experimentar con la única cosa que una criatura puede producir. Dicen que también es una muestra de orgullo de su creación. El mismo acto pocos años después sería visto con una luz totalmente contraria. En plena madurez sería un escándalo.

Sin embargo queda siempre la semilla de aquel acto de exploración y orgullo adentro de casi todos. A la edad y la curiosidad natural se puede añadir también una cantidad de rebeldía y con esta fórmula armar una receta sencilla de la modernidad. Es decir, las manifestaciones creativas y hasta científicas de nuestro siglo contienen cantidades de ingenio, orgullo, curiosidad y rebeldía. Marcel Duchamp mostró un excusado y esto se convirtió en ejemplo perfecto de tal fórmula. Pero esa mezcla es tanto explosiva como agotable. El mismo Duchamp lo vio así y dejó el campo del arte como su último acto 'dada.'

Actualmente nos encontramos en medio de esa agotabilidad. Ya se acabó el momento expansivo y delirante de principios de siglo. Las muchas promesas de la modernidad e irreverencias geniales ya tienen otro significado, tanto como la rebeldía de por sí.

Pienso en aquello porque llega a México un rebelde modernista por excelencia. El arribo de Georg Baselitz (Alemania, 1938) es sin duda un acontecer artístico de mucha importancia. Más aun cuando se toma en cuenta que es la primera vista en tierra mexicana de su trabajo después de 35 años con mucho reconocimiento internacional.

Baselitz es un pintor torpe, feo. Parece haber rechazado los conceptos de habilidad y talento contundentemente. La técnica y la ciencia de la pintura (se dice que Tiziano usaba más que treinta mezclas de aceites y otros medios) están ausentes en sus cuadros y su dibujo parece agresivamente inhábil. En sus cuadros y más en sus esculturas el artista eleva la fealdad a un nuevo nivel. Su antiestética es, de hecho, lo mas atractivo de su obra.

Sin embargo sus cuadros exitosos tienen una escala y tamaño impresionante, casi abrumadores, con un manejo de la pintura tan bestia que seducen por su brutalidad. Además, Baselitz trata temas cotidianos, conceptos sencillos y no grandilocuentes, en una manera monumental, rechazando así el concepto de igualdad de concepto de escala y tamaño.

Como punto de partida el rechazo de la estética es siempre una tarea difícil. Después de poco la habilidad de espantar a su audiencia es más y más difícil. Es decir, en la sombra del pasado ¿cómo se va a sorprender a un público que está ya muy cómodo aceptando lo insólito, lo asqueroso?

En 1963 el gobierno del Alemania occidental confiscó un par de cuadros y multó al joven pintor tanto como a su galerista por indecentes, solo para devolvérselos dos años después. Ese incidente era, en cierto sentido, un camino directo a la fama y al lugar de los héroes/mártires de la modernidad. Después, y hasta ahora, es visto y se ve a sí mismo como una figura polémica.

Actualmente el shock del trabajo de Baselitz está todavía presente pero se ha moderado con el tiempo. Igual que aqel tío mío, el asco y la impresión en aquel momento ahora resultan más anecdóticos; si hubiera seguido se hablaría ahora de persistencia y más de rareza. En el caso del alemán no es tan sencillo. Su obra tiene un gran significado, lo cual supongo que siempre tendrá, pero si es realmente un rebelde aún yo no creo. Sería difícil asombrarme en frente de sus cuadros y quizá beneficiaría a los cuadros si dejara de pensar en el escándalo y pensase solamente en los cuadros.

En fin, esta exposición resulta importante para todos que pintan, y más los que pintan en estilo expresionista. Tal vez llegue tarde pero históricamente su trabajo de los años sesenta hasta los años ochenta es sumamente importante. Y aquí lo interesante es ver una transición de un rebelde en un miembro del orden existente. Como ver a mi tío en su trabajo de ingeniero y pensar en su historia.

Georg Baselitz ­ Pintura MuseoRufino Tamayo hasta abril 12,1997